“CAMPOS DE COLOR”, AÑO 2003

La pintora, que se dedica únicamente a la técnica de la acuarela, tiene el don de saber equilibrar la delicadeza de este medio con esos fuertes colores que son de su preferencia. El secreto está en sus ritmos vivaces, en esos árboles, muchas veces araucarias, que se yerguen hacia el cielo, destacándose contra la naturaleza que los rodea. Suele dirigir nuestras miradas hacia la parte superior de sus cuadros, donde sus múltiples tonos de marrones imponen su peso. Pero no deja de poner la nota lírica en el tratamiento de las plantas menores, de los bosques vistos en perspectiva, de esos parajes que reflejan algo que solemos dar por perdida: una naturaleza sana, aún intocada por el hombre y sus industrias.

Su aquilatado gusto cromático se impone en toda la obra. Impresionan los tonos finos de alguna de sus flores vistas de muy cerca y que se extienden delante de nuestros ojos. Sabe aprovechar la luminosidad de colores claros, como en una vista de dos veleros. Y sobresale en su manera de componer el cuadro, aprovechando e incorporando muchas veces el blanco del fondo, que no pocas veces deja de ser fondo para incorporarse y formar parte integrante de su solución plástica.

La acuarela no permite correcciones posteriores. Cada pincelada es definitiva. Y en la obra de Cecilia Anich convence plenamente la seguridad que demuestra, otorgándole al mismo tiempo poesía y finura, pero también consistencia y vigor.

PEDRO LABOWITZ
Crítico de Arte

 

“BAJO EL SOL”, AÑO 2000

… Lo suyo es la acuarela, una técnica que exige minuciosidad y exactitud y que no transa con errores. Si bien Cecilia cuenta a su favor con un innegable talento innato,el proceso de producción de cada una de sus obras es persistente e inagotablemente sometido a revisión hasta conseguir aquella atmósfera precisa que busca representar. Asimismo, podemos percibir en su trabajo, una fuerte inclinación por la exploración de materiales ajenos a su procedimiento habitual, obteniendo con ello resultados sorprendentemente refinados, rigurosos y decidores.

Especulación, perseverancia y a la vez prudencia, son cualidades indispensables para conducirse en este largo y, ocasiones difícil oficio por el cual ella ha optado. Sabemos que no perderá su horizonte y que no se cansará de deleitarnos con la potente carga poética que emana de su trabajo. Por esa razón, apostamos por ella.

LOTTY ROSENFELD
Artista Visual

 

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